05 mayo, 2011

DEMASIADO TARDE

El silencio me perforó los riñones,
durante días esperé
una llamada, una señal.
Busqué sus huellas,
el fragmento de una mirada rota,
tal vez olvidada en mi habitación.
Estuve desolada.
Hasta que mi piel ardió
y la rabia convirtió mi herida en costra.
Como un ritual pinté mis labios de rojo
y maldije al desaparecido.
El teléfono comenzó a sonar,
pero era demasidado tarde.

1 comentario:

juven dijo...

Bueno es cierto las oportunidades se escurren como los segundos, pero ¿acaso una nueva oportunidad no tiende a corregir errores? Saludos.